Prólogo a ArañaZOS

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Prólogo a ArañaZOS


Leonor, incansable creadora de hablantes que construye con fuerza y energía, los transforma en verdaderos personajes violentos, vociferantes que luchan por amores imposibles más allá de lo carnal para auto-descubrirse. En Metáforas Negras (2002),  uno de sus primeros libros, define su definía a un quejumbroso hablante con amargas y dolorosas generalidades que lo ocultaban, incluso de sí mismo. Una máscara sin “ojos ni manos” carente “incluso del músculo cardiaco,  “ajenos a sí mismos” exhibiendo su cadáver al mejor postor, haciendo piruetas infernales y macabras para existir” (Biografía). En 2004 Roberto Yáñez en el prólogo a MAEROR DEMENS descubre en la “impecable red simbólica” la incesante búsqueda de una trascendencia intuida en otros, inalcanzable para el hablante lírico que se debate en la oscuridad o sumida en su Maeror Demens. Tanto así que, patéticamente, fuera de sí, este enunciador, centrado en lo exterior, proclama su abandono: Estoy sucia, / asqueada de mí. / Nadie podrá purificarme. / Nadie querrá verme manchada por tus besos. / Te odio porque jamás podré soñar / esperando tu regreso. / Todas las mentiras del mundo…

En el prólogo de DIABULUS IN MUSICA (2007), Mauricio Torres Paredes señalaba: “No es fácil escribir desde la oscuridad, entender como el dolor se impulsa descarado y sin la menor intención de detenerse, no es fácil escribir en la oscuridad y menos desde la pretensión revelada de lo tenebroso, en esos momentos no existe el silencio, existe la impaciencia, el repudio, el aborrecimiento de tener la virtud de escuchar los lamentos y transformarlos en cadencia. Este es el primer atentado que ahoga el espíritu poético de Leonor. Es de esas mismas tinieblas de donde la poesía de Leonor Dinamarca, fluye insurrecta, sublevada. “Su corazón es un laúd colgado, no bien lo tocan, resuena”(1 Prefacio de Pierre-Jean de Béranger. La caída de la casa Usher de Edgar Alan Poe) como hoja de papel que se arruga, que se marca, como se marca el delicioso cuerpo de un adolescente. Bella la sonoridad de su poética, de osada indecencia, caracterizada por la pérdida de la luz: “Invocando maldiciones perdidas/…pronunciando el latín/ como lengua prohibida…/ Ahora comprendo tus pasos/ la luz de la luna sobre tus ojos/ y tu maligna sonrisa”. 

Polifacética creadora de hablantes, con maestría crea uno angustiado, identificado con la muerte y con el viento: Soy la muerte que ronda / cada vez que converso / con versos humanos con alcohol y silencio. / Soy la muerte acostada / o de pie en un espejo; / la que finge estas líneas. /Soy los ojos de viento

En DEMONIOS DE OTRO REINO 2008, el mismo prologuista anota: Este nuevo poemario de Leonor Dinamarca, La Poesía es Profecía, acude a darnos cuenta, como en un juicio kafkiano, de que la poesía la hacemos en nuestro eterno devenir, hay que leerla para adentrarse en su comprensión. […] Leonor Dinamarca, la poeta, nos inmersa en los designios temporales de antaño, sugiriéndonos la perdida más subjetiva de todas, la perdida de la noción y la añoranza de la poesía.

Pérdida y añoranza han marcado los poemas que escribe y lee. Sin embargo algo sucede en el lapso que separa los libros anteriores y Arañazos en coautoría con Aldo Peredo Malebrán. Juego poético a través de dos intertextos que, aunque separados, se interceptan, se comunica, se llaman. La poesía se hace juego… juego dramático como subtexto de los soliloquios que conforman cada parte.  [Así 1 < 2] Dos autores. Dos mundos creados que se intercomunican, al parecer en sus epígrafes: El céfiro me atrae/  Hasta tus pasos / Irascible LD es la respuesta al grito inicial sólo firmado en la página siguiente, generando un verdadero hipertexto. Intencionalidad del autor proyectada en el enunciado: 

Que esto sea texto mágico. De libre interpretación. El Gráfico Texto compone la página en forma que desordena            en bloques                    de texto y se forma así un conjunto de armonías, un doble silencio,    (pág.31)…   La idea es ir descubriendo además de leer los textos.   (pág.32)

El primer creador  (1) con su texto (2) busca constantemente al otro, su mensaje indaga y crea a su lector. [1 < 2+1+1]. Construye el trío que se conjuga como creación de un mundo que oscila entre ficción poética y realidad. Al interpelar a su lector lo posee con su decir, le impone reglas y las expone, en el hacer se autoniega, olvida la ficción poética: Yo no soy poeta / Lo siento si no cumplo tus expectativas / Con suerte hablo / Y vivo mi vida / Siendo no poeta / No escritor / No hablador /Soy un simple ser humano. (pág.4) Se niega el rol de hablante lírico, por lo tanto, debe construir su mundo poético sobre un tramado numérico en el que queda preso, enredado: Y todo se mueve por números. El inquietante momento cero. Tú y yo vamos a morir, si o si, nuestra existencia se nos disolverá, como todos los días, todas las noches. (pág.9)

El hombre histórico, como la palabra dicha, muere, su tiempo es limitado al aquí ahora; la creación literaria escrita permanece. El hablante poético no tiene tiempo su decir verbal es presente y se actualiza cada vez que alguien lo lee, interpreta, o sea, le da existencia en el aquí ahora. Este creador siente la angustia del morir, es un enunciador capturado en el Tiempo que necesita al otro, su receptor para alcanzar Paz: No me gustan las sorpresas cósmicas / ¿Se renuevan los átomos? / ¿Son infinitos los números sin-ceros? // La Verdad / cuesta creer La Mentira / es Natural / Las Invocaciones  / son Ilusión / Nada es Real  ¿Puedes entender eso para irme en Paz? (pág.12).

  No existen números sin ceros. El tramado se cierra en 9. Este primer texto conlleva palabras y espacios. Líneas continuas algunas, otras dispersas. Obliga a suponer, creer, esperar, temer gracias al juego del  diseño. La palabra oculta… el diagrama descubre.  

El hablante del segundo texto de Arañazos no se lamenta ni duda. En el conocer-se en el otro se unifica con el Todo y su voz se hace polifónica, vociferante, tierna, susurrante: Desnuda frente al destino / Diosa de los insanos perros / Almirante de hordas demoniacas / Desintegrada por el deseo / Invoco el caos susurrado en tus labios. Y te alimento / Con la alquimia prohibida / Que hace ver a los ciegos (pág.54)

Alquimista, conocedora de primigenios, Sacerdotisa del amor, Hieródula,  Pitonisa, Hurí –máscaras que asume el hablante lírico- viste el traje ceremonial para, una vez más, iniciar al imberbe amante en ritos ancestrales: Vestida de oriente / Como esa alma milenaria que habita en mí. / Pensando en las flores de cerezo / Que caen sobre mi oscuro kimono del amor. Un amor negro y terrible / Cubre mis hombros. / Protegida por el dragón imperial / Bastaría desnudarme para ver el manto rojo / Que como segunda pial me cobija / El rojo granate de la pasión terrible / La creación sublime /Que me hace hervir la piel.

No es el momento aun de llevarlo tras el velo que vela a Isis, Maya, Gnosis: Vestida con el traje heroico de la humildad / Arrodillada cerca de la tierra /  Para que sepas que he bajado la guardia, / Que me entrego al amor, a la pasión, al arte / Que entrego mi ser a la creación absoluta / Sin oponer resistencia / Me entrego ocultando mi rostro / Con la libertad de mi pelo que crece / Buscando tus labios / Como los tentáculos de un animal oceánico / Sediento de besos / Vestida con el kimono del amor (Pág. 60)

Iniciación recíproca en la que uno y otro se entregan en “pequeña muerte” que es gran revelación. (Perdón, de-velación). Galeano la define: “Pequeña Muerte, llaman en Francia a la culminación del abrazo, que rompiéndonos nos junta y perdiéndonos nos encuentra y acabándonos nos empieza. Pequeña Muerte, la llaman; pero grande, muy grande ha de ser, si matándonos nos nace.” Misterio del Amor.  Bien lo supieron en Oriente desde tiempos ignotos. Gilgamesh, poema de amor y muerte. La hetaira “civiliza” al macho violento, a la vez queda presa de él: No tengo una maldita palabra / Para arrancarte de mi cuerpo / Otro eres ahora Más sabio… más entero / Me ahogo en tu nombre / Demonio de los secretos. (p.78) y de la develación: Afiladas garras hicieron / Un mapa en mis costillas /Y trazaron símbolos herméticos / En mis 33 vértebras / Despertó en mí / El alma milenaria de una sombra (pág. 81)

Ha alcanzado la certeza. Definió su ser en su estancia, su aquí-ahora, y se proyecta en vociferante decir hacia una atemporalidad que linda con lo sin límite: El silencio que todo lo inunda La soledad que todo lo atrapa El odio que todo lo quiebra El deseo que todo lo corrompe La tristeza que todo lo nubla El fuego que todo lo elimina La tierra que todo lo cubre El alcohol que todo lo enreda El amor que todo lo destruye. (pág.100)

Ha descubierto que no es; que lo suyo son máscaras, roles, miedos: Soy el error en la matrix La diosa del imperio de la soledad Reina y señora de mis propios miedos Imperfecta bestia Tirada como escoria en los prados De un mundo enfermo (pág.104)

Vivir en un mundo de apariencias, de alucinaciones, de autoengaños: Lengua que todo lo crea Deja de hablar con la luna lisérgica Manía de amar lo que no se debe Transito por los átomos de mi propio sudor Sobresaltado sueño Que sabe a pesadillas siniestras Me he inventado el amor Lo mismo que las sonrisas Ojalá pudiera creer en el destino Que me ata a tu alma O en la magia O en la bruta poesía. (pág.117). 

Nuevo temple de ánimo, más allá de todo saber racional, luminoso, sabiduría solar, existe otro saber que sólo se aprende en la oscuridad, en el Nadir, donde no hay palabra sólo ancestrales llamadas de los que ya fueron. Quisiera que el Diablo te enseñara  Lo que no se pronuncia Eres más intenso que la mejor de las bestias Estabas en mí antes de que todo comenzara Hídrico susurro Que me llama entre los muertos. //

 (Era más fácil encontrarte En el fondo del mezcal …que en el umbral de mi puerta) pág.120)

Dos creadores únicos e irrepetibles reflejados en dos emisores que expresan su sentir en temples de ánimo diferentes: masculino, racional uno, visceral, primigenio el otro. Saben construir un juego entre texto, contexto y pretexto que genera profundo subtexto en lo no dicho. Dos hablantes que logran dimensión trascendente no para “ser felices para siempre” sino para hacerse “completos” – almas gemelas- en su hacer perecedero y lograr en el aquí ahora, vislumbre de la Totalidad/Nada. Asumen a personas históricas, precarias  para hablarnos desde el conocer bíblico de la eternamente fugaz realización humana. Tragedia y comedia de la apofenia del integrarse.

Lucía Irma Césped Benítez

Profesora de Literatura Española

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